La fiebre del golf

Gracias a los compañeros de IU-Galapagar por este texto

Resultan imprescindibles los campos de golf en los múltiples Planes de Urbanismo y promociones urbanísticos que, por desgracia, están proliferando en nuestro entorno (Soto del Real, Los Pinarejos, Miraflores, Puentes Viejas etc. etc.) y ¿quien sabe? próximamente en "Guadacemento de la Sierra".

Como todo el mundo sabe, los campos de golf son absolutamente necesarios para los ciudadanos de nuestro municipio.

No sabemos porqué ahora todo el mundo tiene unos deseos irrefrenables de practicar este deporte. Sus defensores intentan convencernos de que no es un deporte elitista, sino completamente popular, aunque todavía no se atreven a decir que es de toda la vida. Viene a ser la forma contemporánea de jugar a la rana o al mus o, tal vez recoge la tradición de "desmoñigar"; es decir, lanzar al viento con un palo las moñigas para que se esparzan y abonen la tierra. Hasta ahí podríamos estar de acuerdo; al final y al cabo cada uno tiene su modelo de ocio y es legítimo todo lo que sea disfrutar de la vida. La diferencia es que este modelo de ocio es la tapadera de una política superespeculativa y que se hace a costa de los recursos de toda la sociedad.

Cuando lo que se pretende es convertir en urbano todo el territorio posible: ya que el campo normal no vale para nada, viene estupendamente planificar espacios verdes (que son campos de golf) porque, además de hacernos modernos y suficientemente pijos, nadie nos va a acusar de rellenar todo de ladrillos y, de paso, las viviendas que se construyan ( de hecho, se construyen) alrededor se convierten en "alto standing" y se pueden vender mucho más caras, a la vez que se puede ofrecer un tipo de vivienda más distinguida por si el comprador no se anima a tener una simple vivienda a palo seco [sic] .

Está claro que el mercado inmobiliario no se limita a satisfacer la necesidad de que todo el mundo tenga una vivienda digna; hay que diversificar el mercado para el consumismo y el snobismo que también rodea a este mercado. Si observamos las ofertas inmobiliarias de los periódicos, ahora ya que no se vende bien los apartamentos en la costa si no tienen alrededor varios campos de golf. Cuando ya no se pueden vender vistas al mar, ni segunda ni cuarta línea de playa, se compra un terreno que, por secarral que parezca, puede convertirse en un espacio lujoso al estilo inglés y ya tiene usted unas estupendas vistas, a la vez que su piso o chalet se distingue automáticamente de las viviendas normales y le separa de ellas. Para ello, basta ver la hecatombe del Levante español.

Cuando, por ejemplo, ya no queda ni un palmo en un espacio tan maravilloso como podría ser La Manga a principios de siglo, se convierte en campos de golf un espacio tan "verde" como las minas de la Unión y así ya se pueden vender vivendas al "estilo mediterráneo" para que sus compradores españoles sacien sus ansias de practicar este deporte sin el que no pueden vivir, o para que los ingleses, que también las compran, salgan de unas verdes praderas, más fáciles de mantener, pero a las que, en invierno les falta la maravilla de poder jugar al golf a 21 grados, sin lluvia y sin niebla. ¿No les parece que estamos locos? ¿No les parece que estamos haciendo un poquito el ridiculo? ¿Para eso necesitaban un plan hidrológico, qu desmontaba la orografía de medio país y que supon unas cuantiosas inversiones? Si fuera para rega la huerta, tendría un pase, pero para seguir construyendo y montando campos de golf realmente no tiene sentido.

En nuestra región, la mayor parte de los campos de golf á incumplen el requisito de someterse a una Evaluación de Impacto Ambiental, lo que supone, de acuerdo a la Ley de Evaluación Ambiental, una infracción muy grave. Las consecuencias de este tipo de infracciones pueden ser sancionadas con multas de entre 240.000 y 2.404.050 euros, suspensión parcial o total de la actividad durante un periodo no superior de cuatro años e, incluso cese definitivo de la actividad. La Consejería de Medio Ambiente es la competente en la inspección,vigilancia y control del cumplimiento de las condiciones ambientales impuestas en las declaraciones de impacto ambiental. A pesar de ello, la Comunidad de Madrid nunca ha abierto un expediente contra un campo de golf por el mal uso del agua (sí lo ha hecho la Confederación Hidrográfica del Tajo que tiene expedientados 10 campos de golf por regar con agua de pozo).

Una estrategia para eludir el riego con agua reciclada que siguen en la mayor parte de los campos de golf es solicitar la apertura de un pozo temporal para regar mientras se construyen las conducciones de agua desde la depuradora. Una vez abierto el pozo, se convierte en permanente. De esta manera se ahorran el coste del bombeo de agua desde la depuradora, la construcción de las conducciones y el pago al Canal de Isabel II por el consumo de agua reciclada.

Consumen el mismo agua que Alcobendas

El consumo de agua de un campo de golf es de 10.000 metros cúbicos por hectárea y año. En la Comunidad de Madrid existen 30 campos de golf, la mayoría de 18 hoyos que tienen una superficie de entre 50-60 hectáreas. Esto supone que al año los campos de golf se “beben” 15.000.000-18.000.000 metros cúbicos de agua, es decir, entre 15-18 hectómetros cúbicos. Este volumen de agua equivale al consumo anual de una ciudad de unos 150.000-200.000 habitantes.

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